Alex, siendo instruído en 'La naranja mecanica'

La semana pasada supimos por la prensa que el Ministerio de Educación está considerando la posibilidad de extender la obligatoriedad de la escolarización hasta los 18 años. Imagino que el soborno  de las becas-salario no debe estar siendo eficaz, o no sería necesaria esa medida. Hecho público como tiene este Gobierno por costumbre, sin dar detalles, sin concretar lo más mínimo, a la espera de que la opinión pública se manifieste y les dirija, podría parecer temprano para oponerse hasta que sepamos más.

Pero no. No hace falta saber nada más para estar en contra: se le dé la forma que se le quiera dar es una mala idea. Mala, costosa y, otra vez más, contraproducente.

La buena noticia es que la medida parece indicar que la Administración ha tomado conciencia de la situación: tras pasar cuatro quintas partes de su vida en nuestro sistema educativo es muy probable que el joven medio no haya alcanzado una formación digna. Pero no nos engañemos: obligarle a permanecer dos años más en algún tipo de institución educativa (no me cabe en la cabeza que estén pensando en los actuales Centros de Secundaria) no mejorará la situación.

Otra cosa es que se le dé forma a una alternativa educativa voluntaria a los alumnos entre 14 y 18 años que no encuentran en el sistema actual (segundo ciclo de ESO y Bachillerato) una respuesta adecuada a sus necesidades. Ese sería un paso necesario y eficaz. Así que por mi parte esa es mi respuesta al globo-sonda de Gabilondo. Por si le sirve.

La noticia en los medios:

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